lunes, 8 de enero de 2018

Colombia: Reto Nacional

Un desafío de por vida


Nació como un despreocupado pasatiempo, amarrado a la siempre sana pasión por viajar. Se trata, simplemente, de completar una colección de fotografías que relacionen a todos y cada uno de los municipios de nuestro país. 

Desde que empecé a realizar este registro, o coleccionar iglesias, como algunos amigos me han dicho, muchas personas me han manifestado su apoyo y les parece una idea al menos, diferente, sin embargo, otros me han preguntado si se debe a un fanatismo religioso hacia el catolicismo; la respuesta que siempre doy es que, a pesar de sí ser católico, no se trata de un asunto religioso, sino de un reconocimiento de la arquitectura colombiana, en la que la avanzada española enmarcó en el país, nuestras ciudades y pueblos, en torno a un espacio abierto, donde la población pudiera reunirse respecto a temas de gobierno, mercado y religión, y por esta razón, en las plazas o parques principales se repiten constantemente las mismas características: una iglesia y una sede del gobierno. Y dentro de este marco, es notable el hecho de que ninguna iglesia, por más similar que sea, será idéntica de un municipio al otro

A propósito de todo esto, no será fácil establecer cuál es el porcentaje de municipios alcanzados, si tenemos en cuenta que no podemos decir con exactitud, cuál es el número real de municipios en el país. Parece increíble, pero así es. Esto se debe a que este dato varía dependiendo de la fuente que se consulte: DANE, la Registraduría, la panadería, etc. Por lo tanto, tomaremos como base, el número que maneja el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, que es el de 1103.  

Marcando los primeros diez años, de haber iniciado esta aventura, quiero compartir, con quien quiera seguir este reto, el enlace en Facebook:

https://www.facebook.com/RetoColombia1140/

Y la galería de los pueblos visitados hasta hoy.

Colombia: Reto Nacional

Espero lograr cumplir este reto algún día.

lunes, 27 de noviembre de 2017

La noche más larga

¿La Ruta Mutis, la del Tabaco o la del Río Grande? Parte 3


"Armero desapareció. ¿Cuántos habitantes tenía Armero? Pues ese es el número de muertos"

La radio resonaba. La voz provenía de una avioneta de fumigación, piloteada por Leopoldo Guevara, de la Defensa Civil de Venadillo, que en la mañana de ese 14 de noviembre de 1985, revelaba al país que la noche anterior, Armero, una de las ciudades más prósperas del Tolima, había desaparecido bajo el lodo. 


Son muchas las letras que se han escrito respecto a esta tragedia, que hoy, a más de 30 años de haber ocurrido, sigue como una herida abierta no solamente en sus sobrevivientes, sino también en todos los colombianos, por su magnitud, por la desidia de las autoridades, por sus halos de misterio, porque aún hoy, nos duele a todos.


Y es que parte de toda tragedia, es la historia que sus sobrevivientes cuentan, que recientemente, con la visita del Papa Francisco y la beatificación del Padre Pedro María Ramírez, vuelve a sonar con renovada fuerza: La leyenda de la maldición del padre, que fue asesinado a machetazos, en frente de su iglesia, el 10 de abril de 1948, dentro de los desórdenes sociales provocados por el magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán, el día anterior. Pero todo esto da para otro artículo. 

Cuando sales de Ambalema, en dirección hacia el norte, te encuentras con inmensas planicies que circunscriben la rivera del Río Magdalena, fértiles y prósperas, y es que precisamente por ello, Armero, antes de ese fatídico 13 de noviembre, era una población grande y muy próspera, con cultivos de algodón como su principal renglón económico. 

Allí, en la Ye, los avisos te dirigen hacia el occidente, a los municipios de Líbano y Murillo, y hacia el norte, a Mariquita. En otros tiempos, este aviso nombraría, obligadamente, a Armero, pero ese nombre ya no aparece en el mapa vial. 
La Ye, entre Ambalema y la salida norte hacia Mariquita. Fuente propia.
Casi sin darte cuenta, te internas en el campo santo que antiguamente era Armero. El primero en recibirte, es una inmensa y fantasmagórica edificación que se encuentra inerte, sepultada hasta la mitad y a la orilla de la carretera. El Hospital de Armero aparece como un gigante que llora a diario su desgracia, entre la maleza que se apodera de sus viejas paredes y techos abandonados, y los recuerdos nostálgicos de quienes a diario pasan por allí. 


Hospital de Armero. Margen occidental de la carretera. Fuente propia. 

Las calles aún se distinguen en aquellas manzanas enteras que quedaron sepultadas, y se dibujan misteriosas y tristes, en todas esas otras cuadras que no recibieron el impacto de la avalancha, pero recibirían más tarde, otra de las tragedias que siempre agobian a nuestras desgracias después de ocurridas: el saqueo y la desidia. 


Mi medio de transporte, en el marco del parque central de Armero.
Fuente Propia

A pocas calles de la carretera nacional que une a Mariquita con Ibagué, se encuentra el que fuera el parque principal de Armero. Rescatado del lodo hasta sus andenes y baldosas originales, y donde se agrupan los turistas y el comercio informal que, indudablemente, siempre sobrevivirán.  

Silente, se encuentra una inmensa cruz, velada celosamente por una estatua de Juan Pablo II, quien visitó este sitio el año siguiente de la tragedia. 


Juan Pablo II junto a la cruz, en el parque central de Armero. Fuente Propia. 
En este mismo parque central, se encuentra, la cúpula del campanario de la Iglesia, en la esquina de un lote vacío, que hoy se presenta con baldosas casi intactas, y que tímidamente nos indica que allí se ubicaba el templo, hasta esa noche. Esta cúpula, fue arrastrada alrededor de 1230 mts de su ubicación original, y fue rescatada y reubicada muchos años después, como parte del programa de recuperar la memoria de Armero.
La esquina donde quedaba la iglesia, hoy presenta la cúpula rescatada y una pequeña valla
que recuerda como lucía en pie. 
Otro punto que se volvió tristemente célebre, es el sitio en donde Omaira Sánchez, de apenas 13 años, agonizó por cerca de 3 días, mientras cuerpos de socorro y toda la atención nacional se volcó sobre ella. No se pudo hacer nada por salvarla, y finalmente falleció allí, donde luchó. Hoy, la "Tumba de Omaira" es un monumento, donde reposan cientos de placas de personas agradecidas, por supuestos milagros realizados por la niña, además de juguetes y muñecas, que le son llevadas por turistas, creyentes y visitantes en general, en un acto de compasión que asemeja un panorama sombrío y de terror. La voz de Omaira atraviesa el aire de este lugar una y otra vez, proveniente de los videos que son vendidos en los puestos comerciales aledaños... su voz, su inocencia y su esperanza desgarran el corazón de cualquier curioso que se acerque a este lugar.

Omaira, como símbolo de la tragedia. Fuente propia.

Muchos creyentes agradecen, con placas, los milagros realizados por
Omaira Sánchez. Fuente propia.

En una extraña y sombría vigilia, juguetes y muñecas rodean la cruz que
marca el sitio de la agonía de Omaira. Fuente propia.
Armero, definitivamente, permanecerá en la memoria del país. Las dimensiones de la tragedia aún son difíciles de asimilar, y ha marcado la vida de cientos de colombianos, incluso aquellos que no se vieron directamente involucrados. Este año de 1985, que vio desaparecer a Armero, apenas una semana antes, había visto morir incineradas a 350 personas aproximadamente, en la Toma al Palacio de Justicia. 
De este año, rescato una imagen que vi en un libro, cuando era niño, y que me impresionó profundamente:


 
A propósito de toda esta tragedia, fue estrenada a nivel nacional, este año de 2017, una producción cinematográfica llamada Armero, que recomiendo ver, como homenaje a las víctimas, como impulso del cine nacional, y como muestra de buenas técnicas cinematográficas, como pocas que se producen en el país. 

Después de tanto silencio, de la noche más larga, y con el espíritu despierto. Dejamos lo que fue Armero, para dirigirnos a Armero Guayabal, que hasta 1986, era solamente Guayabal, un pequeño corregimiento de Armero, y que ahora tuvo que acoger a quienes sobrevivieron. 

Iglesia central, en Armero Guayabal. Fuente propia. 
Sigue el recorrido por la Ruta Mutis, entrando a una insignia histórica del departamento: Mariquita.

viernes, 14 de julio de 2017

La ciudad de las mil y un columnas

¿La Ruta Mutis, la del Tabaco o la del Río Grande? Parte 2


Carretera entre San Juan De Rioseco y Ambalema,
y al fondo el Valle del Magdalena. Fuente: propia
Uno de los espectáculos más hermosos, en una tierra de espectáculos hermosos, es ver el Valle del Magdalena desde las montañas de Cundinamarca. Este inmenso y serpenteante monstruo -lo del monstruo es solamente por su tamaño- es la arteria fluvial más importante del país y mide algo más de 1500 kms, atravesando gran parte del país de sur a norte.

Aquí, en este punto, se divisa a lo lejos el departamento del Tolima y de paso, y con buena suerte, los picos nevados más allá. 

El Río grande de la Magdalena, ha sido, desde siempre, un referente cultural, histórico y turístico del país. Y allí, junto a sus orillas se enfrentan dos poblaciones: Beltrán, en Cundinamarca, y Ambalema, en Tolima. Por supuesto que Beltrán se ha quedado rezagada en aspectos comerciales, turísticos y económicos, pero vale la pena hacer una pequeña visita, al menos para llegar a Ambalema de la mejor forma posible, atravesando el Magdalena en ferry: Puedes pasar tu carro o tu moto, no hay lío.  
Vista del río Magdalena en Ambalema, Tolima. Fuente: propia

Llegar a Ambalema es encontrar un hermoso pueblo, con historia y arquitectura que te devuelven en el tiempo. No por nada es llamada: la ciudad de las mil y un columnas:

Calle de Ambalema, Tolima. Fuente: Propia

Este pueblo fue muy importante en su momento, por su producción de tabaco y por haber sido esencial en el desarrollo de la Expedición botánica que duró 30 años desde 1973, y fue dirigida por José Celestino Mutis: básicamente, un gran inventario de flora y fauna en la Nueva Granada (lo que hoy es Colombia). Es un ambiente cargado de historia, arquitectura del siglo XIX y anteriores, un clima bastante cálido y una proyección fuerte hacia el turismo. Este es un destino increíblemente interesante para visitar en el centro del país.  

Después de una estadía en Ambalema, recorrer sus calles, el malecón sobre el río Magdalena, las casas históricas como la Casa Inglesa y la Estación del tren, comer un delicioso espécimen que haya vivido en las aguas del río, podremos continuar nuestro recorrido. 

Ahora todo cambia. Se avecinan los recuerdos de la tragedia más grande. En este recorrido, ahora nos recibe la desaparecida Armero. 

jueves, 29 de junio de 2017

La vía del Magdalena Centro

¿La Ruta Mutis, la del Tabaco o la del Río Grande? Parte 1

En aquéllos lugares donde se reconoce al turismo como un punto importante del desarrollo económico y social, se busca incansablemente la forma de siempre ofrecer un poquito más. En este contexto, nació la propuesta de la Ruta Mutis, en la celebración del Bicentenario de la Independencia de Colombia, en 2010. 

Se crearon tres rutas turísticas y culturales en ese momento: 

La Ruta Comunera: Con la obvia relación a la rebelión comunera de 1781, nacida en la manos de Manuela Beltrán, en El Socorro, Santander, que generó una gran marcha de gente del "común" que se dirigía a Santa Fe (Hoy Bogotá) a comunicarle al Arzobispo Caballero Y Góngora, representante del Virrey, que no estaban muy de acuerdo con tanto impuesto. -Menos mal que esto quedó en el pasado y los colombianos de hoy no sufrimos la opresión de los altos impuestos-. Antes de llegar a Santa Fe, el arzobispo envió su equipo de negociación y en Zipaquirá, Cundinamarca, se encontró a los revoltosos, dando lugar para que allí se firmaran las Capitulaciones Comuneras, (luego desconocidas por el Virrey y dibujadas en el escudo de este municipio cundinamarqués). La Ruta turística incluye lugares de innegable importancia histórica en Boyacá, como el Pantano de Vargas y el Puente de Boyacá.    

La de la Gran Convención: En los departamentos de Norte de Santander Y Cesar, incluyendo los municipios de Ocaña, Ábrego, El Carmen y La Playa de Belén, en Norte de Santander, y Río de Oro. Hace referencia al fallido intento de formar una gran república en 1828, después de los grandes esfuerzos económicos que representó la campaña libertadora y los constantes enfrentamientos entre centralistas y federalistas.

y la tercera, la Ruta Mutis, con la que iniciamos este texto. 

Esta ruta contempla varios municipios de los departamentos de Cundinamarca y Tolima, y presenta unos increíbles paisajes con un agradable clima templado y cálido -menos en Bogotá, pero bueno, ustedes entienden-.

 
En cuanto al circuito, es indiferente si se inicia por Guaduas o por Cambao, lo importante es que el regreso se haga por el lado contrario, -obviamente, no?-.

En esta primera parte, se inicia el recorrido por el municipio de Albán - Guayabal de Síquima (que ya es de clima templado) - Bituima - Vianí y San Juan De Rioseco. Esta ruta cuenta con una vía en buen estado, aunque con algunos cortos trayectos de inestabilidad geológica que hace que se presenten algunos baches y ondulaciones, pero nada de que preocuparse. Estos municipios son agradables pero definitivamente no son el objetivo el viaje. Así que una corta parada en ellos, será suficiente. 

Lo verdaderamente emocionante sucede después de San Juan de Rioseco, cuando la montaña se abre para permitir la vista del valle del Río Magdalena y a lo lejos, se vislumbra el departamento del Tolima. 

Allí, abajo, nos espera Ambalema. La primera joya de la Ruta Mutis.

viernes, 5 de mayo de 2017

A propósito del Necronomicón y otros bestsellers

En realidad, este artículo no trata sobre el Necronomicón como tal, sino que se refiere más bien, a su autor, Howard Philips Lovecraft, quien es muy reconocido como un escritor de Terror, o aún más allá, de terror mezclado con fantasía y mitología.

Sin embargo, pienso que sí es importante comenzar hablando del Necronomicón, que es el libro más famoso de H.P. Lovecraft y que, curiosamente, no fue escrito por él. El Necronomicón es un libro mágico, antiquísimo y prohibido, que contenía todo el conocimiento sobre los demonios que habitaban el mundo y que buscan ahora recuperarlo. Hasta el momento, pura ciencia ficción. 


A propósito de este libro, encontré esta reseña en Google Books:
Aunque los escépticos afirman que El Necronomicón es un tomo fantástico creado por H.P. Lovecraft, los auténticos investigadores de los misterios esotéricos del mundo saben la verdad: El Necronomicón es un volumen blasfemo de conocimiento prohibido escrito por el árabe loco Abdul Alhazred. Incluso hoy, a pesar de las tentativas por destruir todas las copias en cualquier idioma a lo largo de los siglos, aún existen algunos ejemplares, escondidos. Dentro de este libro encontrarás historias, ensayos y diferentes versiones acerca del libro blasfemo. A través de los testimonios de Robert Silverberg, Frederick Pohl, John Brunner y el propio Lovecraft, entre otros, ahora tú también puedes aprender el verdadero saber de Abdul Alhazred y conocer de primera mano el ignoto poder que se encuentra entre sus páginas.  
De acuerdo a esto, el Necronomicón no solamente existió (y existe en la actualidad) sino que Lovecraft lo conocía y lo utilizó de manera subrepticia en sus obras. Pura teoría de la conspiración, a mi gusto, y sin fundamentos reales. 

Pero volviendo a lo importante, Lovecraft se hizo su propia fama, al construir todo un mundo de seres extraños y repugnantes (palabra que él mismo usa bastante en sus relatos), y de este mundo, tal vez el más famoso de los monstruos, es Cthulhu (pronunciado como Tululu en South Park -Sí, tan famoso que fue parodiado en South Park).

Se trata de un horrendo demonio del interior de la Tierra, que "mide unos 10 kilómetros de altura), con cabeza de pulpo o calamar, y abotargado cuerpo de dragón, con sus respectivas alas rudimentarias. Tiene la capacidad de alterar su forma, aunque siempre es básicamente la misma. Su cuerpo escamoso está compuesto por una sustancia distinta a las que se encuentran en nuestro planeta, una especie de masa gelatinosa que lo hace prácticamente indestructible. De todos modos, incluso si su cuerpo físico es destruido por completo (cosa muy improbable), su naturaleza extraterrenal lo haría volver a formarse en horas. Fue uno de los conquistadores de la Tierra y dominó desde las profundidades del océano." (De Wikipedia)


Y precisamente, debido a sus características, se convirtió en el personaje central (pero nunca protagonista) de la obra de Lovecraft, al punto de que ha tenido apariciones en cientos de series de TV, películas, cómics, video juegos y hasta música.
 
Cthulhu (nombre cuya pronunciación correcta también es objeto de debates, ya que Lovecraft tiende a la ambigüedad en estos aspectos) se ha hecho más famoso que su mismo creador. Pero bueno, volviendo a éste, es interesante leer sus obras, la mayoría, cuentos cortos llenos de elementos fantásticos y aterradores, en donde definitivamente se nota la influencia de otro grande, Edgar Allan Poe. 

Su lectura no es fácil, pero sí muy interesante y decididamente, un punto de encuentro de la literatura universal, que nos permite entender el porqué de muchas corrientes actuales en creaciones literarias y otras como  el cine y el cómic. 

¡Nos leemos en una próxima! 

sábado, 8 de abril de 2017

A propósito de los muros...

Flashback en El hombre de las leyes:


Hoy se cumplen 5 meses desde que Donald Trump se convirtió en el presidente gringo, algo que no es nuevo para el lector. Lo que tampoco es nuevo, es que dentro de sus promesas de campañas, sonaba la de construir un muro para impedir el paso ilegal de mexicanos indocumentados (mugrosos y piojosos - no lo dijo pero lo pensó-).

Y nuestro flashback de hoy (de hecho, es el primer y creería que el último flashback en este blog), es precisamente sobre muros. (publicado el 11 de noviembre de 2009, es decir, 7 años y 362 días antes).

Ironías... 


lunes, 3 de abril de 2017

¡No dejes pasar a Kairós!

Este no es otro artículo sobre mitología griega. Bueno, en realidad sí, un poco.

Pero más que eso, se trata de una de esas pequeñas reflexiones que aparecen inesperadamente durante un día cualquiera. El pensamiento desocupado de hoy, es un refrán español, de no muy extendido uso en Colombia, pero que particularmente me gusta, y ahora que conozco su origen, me gusta aún más:

La conocí hace muchos años, a través de la canción Masacre y Aniquilación, de un grupo catalán, llamado La Trinca. Este grupo era lo más divertido e irreverente de la escena de la música en español en la década de los 70 y 80. Y aún hoy, escuchar sus letras y adaptaciones es divertido y refrescante entre tanto Pretty boy

La ocasión la pintan calva, trata de las condiciones de un momento, que hacen que se vuelva ideal para lograr un objetivo. Por ejemplo: Te acaban de pagar... le subieron al pasaje de Transmilenio... Siempre has querido una moto... !La ocasión la pintan calva! 

Pero, volviendo al inicio del texto, ¿En dónde quedó el cuento de la mitología griega? Pues, como supondrá el lector, Kairós, mencionado en el título de este artículo, tiene una estrecha relación con este dicho popular; Kairós, una diosa hermosa (Creo que no he visto la primera descripción de diosas griegas que no sean calificadas como "hermosas") que era representada en movimiento, con alas o con ruedas, pero nunca quieta... aunque lo más significativo era su peinado, con un mechón de cabello "hermoso" (de nuevo) en la parte de adelante, pero totalmente calva en la parte de atrás. -Peinado que cualquier goleador de la Eagle League envidiaría-. 

Y es aquí, en donde el dicho cobra sentido y además, valor. Sentido, porque cuando la mitología griega fue adoptada por los muy creativos romanos, Kairós pasó a llamarse Ocasione, u Oportunidae, pero de todos modos, seguía siendo pintada "retratada, dibujada, imaginada" calva.     

Y Valor, porque allí surge, por fin, la parte bonita, la reflexión de toda esta historia. Poder tomar a Kairós, era fácil si se hacía cuando venía, pero era imposible, si la dejabas pasar. Tiene mucho más sentido si lo decimos en términos de mitología romana y no griega: Debes tomar a la Ocasión cuando viene, porque cuando se va, será imposible. 
Al final, es solo eso: Debemos tomar las oportunidades cuando vienen, porque éstas están siempre en movimiento, y si las dejamos pasar, es posible que nos arrepintamos. 





jueves, 5 de enero de 2017

Aura o las violetas

Parece ser uno de los temas que más rápidamente se convierten en populares. Bien por el gusto de los lectores, bien por la gracia y magnitud con que es escrito. Se trata de las tradicionales historias de amor que por diversas razones, se vuelven inmortales debido a su imposibilidad. Tal vez, el primer ejemplo que se nos viene a la cabeza es la magistral obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.




En algunos casos, estos amores no solo son una historia típica de romance dificultoso sino también comparten un sino trágico: terminan en muerte. -Por eso se me hace extraño cuándo tantos adolescentes publican en redes sociales que quieren amor a lo Romeo y Julieta... o las letras de las canciones del otro Romeo (Santos)... ¿Será que no conocen que se trata de un amor trágico, nunca consumado, corto y que termina con los pies por delante?-. Divago de nuevo.   

¿Cuál es entonces el motivo de escribir este artículo sobre tan trillado tema? Solo uno: leí Aura o las violetas, de José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla más conocido como José María Vargas Vila, y llegué a estas reflexiones.

Antes de seguir, es importante resaltar que el relato de 1887, es una obra magistral de la literatura colombiana, exquisita al ser leída y repensada. ¿Qué tiene de especial? En mi opinión, es un relato fresco de unas formas poéticas dignas de ser admiradas y extrañadas en nuestros tiempos. Ejemplo de esto es que mientras avanzaba en la lectura, iba tomando lista de frases notorias y poéticas, que se presentaban cada tanto. 
"Yo no he podido dudar nunca de la existencia de Dios, porque he visto sus reflejos en los ojos de mi madre. He tenido que forjarme la ilusión de un cielo, porque lo necesito para ella."
Aura o las violetas. José María Vargas Vila

Como dato que vale la pena agregar, Aura o las violetas se convirtió, en 1922, en la primera de la fila en la interminable discusión entre si es mejor el libro o la película: Aura o las violetas dio inicio al cine colombiano (en el momento en se escribe el presente artículo, se exhibe en cartelera El Paseo 4, así que mire usted, amable lector, a dónde hemos llegado).   


Vale la pena, entonces entregarse a los clásicos, a los autores de los que alguna vez hablamos en la clase de literatura del colegio, y descubrir, a través de sus letras inmortales, por qué se hicieron parte obligada de los currículos de la lengua castellana. Seguramente reconoceremos en Vargas Vila al autor más poético de Colombia.