martes, 13 de septiembre de 2016

Un espectáculo de la naturaleza... escondido

Quien no sabe, no llega... y sin embargo, está tan cerca que cualquiera podría hacerlo. Por eso, parte del objeto de este artículo es precisamente ése: dar a conocer un sitio que "no es creíble de lo hermoso", como dice Diana Uribe, en Historia de las Independencias. 

Se trata de la cascada o salto del Zorro Colgado, en las cercanías del municipio de Moniquirá, en Boyacá.

Para empezar, es importante mencionar que Moniquirá está ubicado en la región de Ricaurte, en la vía que lleva de Bogotá a Bucaramanaga, a 56 kms de Tunja, y tiene una temperatura muy agradable de más o menos de 18 a 20 grados (lo que llamamos en Colombia, clima templado).

Partiendo desde el parque principal de Moniquirá, se debe tomar la carretera que lleva a Bogotá alrededor de unos 4 kilómetros, y a la izquierda (vía Bogotá o derecha, vía Bucaramanga) encontrará la salida al municipio de Togüí, Boyacá, y apenas un par de kilómetros después, encontrará a la derecha, una salida veredal con placa-huella, (un tipo de estructura de placas de concreto que se usan especialmente en vías rurales, como la de la imagen de abajo).



Lo recomendable en este punto, es caminar buscando la cascada (la placa huella no dura más de un par de kilómetros y luego empieza la vía destapada, sin embargo, es transitable en carro). Si usted viaja en carro pequeño, puede preguntar en algunas de las casas del camino y dejarlo allí mientras regresa; el clima y el paisaje son razones de mucho peso para continuar caminando. Es una recarga total de energía.

Al subir, empezará a ver diferentes caminos. Es importante preguntar siempre a los pobladores y campesinos que hayan en el camino para no correr el riesgo de perderse. El mapa siguiente presenta la ruta que se debe seguir, sin embargo, ya en la realidad, es mejor siempre preguntar. Recuerde que preguntando se llega a Roma :)


Después de aproximadamente 30 a 40 minutos caminando, el ruido del agua cayendo te dará la bienvenida al Salto del Zorro Colgado (ignoro la razón del nombre, pero agradezco si algún lector puede ilustrarnos).

El sitio es mágico, pero no deja de ser impresionante gracias a la cantidad de agua y altura de la caída: 20 mts en un estrecho canal de apenas unos 3 metros. 

Al llegar al sitio, encontrará un viejísimo puente de concreto, donde podrá ver las primeras caídas de agua y cómo se forma un increíble pozo de aguas tranquilas, justo al lado de donde el agua se convierte en un rápido que termina llegando al salto. Todo un sitio para disfrutar, que de todos modos, es bastante seguro (teniendo las medidas obvias de precaución). 














¿Le interesa conocerlo? Puedo compartir mi experiencia. 

Un abrazo viajero y nos vemos en una próxima ruta.

lunes, 29 de agosto de 2016

El bello mar interior

A veces es difícil imaginar cómo llega a existir una playa de arena blanca, a orillas de unos de los lagos más hermosos del interior de Colombia. 

Se trata, específicamente, de eso: una playa de arena blanca, un lago hermoso en las montañas (3100 msnm) y un paisaje que pareciera ser pintado a mano por un excelente artista: se trata de Playa Blanca, en inmediaciones de Aquitania, Boyacá, sobre las orillas del Lago de Tota.

A este lugar se puede acceder por Sogamoso, siguiendo la ruta Sogamoso - El Crucero - Aquitania - Playa Blanca (con peaje y carretera en excelentes condiciones) o a través de la ruta Sogamoso - Iza - Cuítiva - Tota - Playa Blanca (sin peaje pero con algunos tramos muy cortos de la vía sin pavimentación).


Sin embargo, este sitio no necesita mayor presentación. Aquéllos que lo conocen saben de su belleza y aquéllos que aún no, seguramente habrán escuchado sobre él. Es un sitio de visita obligada en el interior del país.

Así mismo, cuando de turismo se trata, la región ofrece varias alternativas muy interesantes, como por ejemplo, Pueblito Boyacense, que a diferencia de lo que se puede pensar, no es una copia de Pueblito Paisa u otros pueblitos turísticos armados intencionalmente. Ubicado en Duitama, Pueblito Boyacense es toda una apuesta por un conjunto habitacional, cultural y artístico más allá que solamente turístico. (Muy recomendado, sobre todo, en eventos culturales y alumbrados de diciembre). La carretera pertenece a la concesión Briceño - Tunja - Sogamoso por lo que su estado es excelente). En cuanto a peajes, si se parte desde Bogotá, se encontrará 3: Gachancipá, Ventaquemada y Tunja.



¡En la vía nos vemos!


miércoles, 6 de julio de 2016

Una ruta diferente al mismo barrio caliente

A veces, como cuando se rueda en compañía, lo que importa más es el camino que no el destino. 

Y precisamente eso, es lo que subyace en el presente relato, que no pretende nada diferente, sino contar a ustedes, lectores asiduos y visitantes esporádicos, uno de mis últimos viajes, que me representó conocer algunos sitios hermosos, únicos y muy cercanos a Bogotá. 

El primer trayecto, correspondiente de Zipaquirá a Arbelaez, tiene un recorrido de aproximadamente 133 kilómetros. Ya que atravesamos Bogotá hacia las 6 de la mañana, de un domingo, el recorrido no tomó mucho más tiempo que el previsto. Estamos hablando de una duración de 3 horas y media. 


El trayecto presenta una carretera en excelente condiciones (concesionada, por lo que se tendrá que pagar peaje), por lo menos hasta Fusagasugá, ya que desde Fusa y hasta Arbelaez, la vía empieza a mostrar algunos sectores que necesitan intervención urgente. Sin embargo, esto no impide llevar una buena velocidad y disfrutar de unos paisajes verdes que solamente profetizan lo que será el resto del recorrido. 




Después de unos minutos en el municipio de Arbelaez, nos dispusimos a continuar nuestro viaje, ahora hacia el municipio de San Bernardo, también en Cundinamarca. Por una carretera que paulatinamente se iba degradando un poco, aunque conservando el pavimento en toda su extensión. Un trayecto que bien puede ser recorrido en carro pequeño.

En San Bernardo, tuvimos la "buena fortuna" de encontrarnos con un pueblo en plenas ferias y fiestas... el lector entenderá el porqué de mis comillas, pero bueno, el objetivo de la llegada a este municipio era el de conocer sus momias. 


Este fenómeno, ha puesto a San Bernardo, un pequeño municipio de Cundinamarca, de nuevo en el mapa. Y aunque es mucho lo que se ha dicho al respecto, aún no hay una explicación certera y universalmente aceptada por la comunidad científica, de las razones de este interesante fenómeno. Por lo pronto, podemos decir que la visita obligada es al cementerio del pueblo, a unos 7 minutos caminando del parque principal. Allí, la iglesia construyó un mausoleo que alberga las momias de algunos habitantes que fueron exhumados, y al ser encontrados en estas condiciones de preservación, fueron "donados" por sus familiares, para ser expuestos. Es todo lo que diremos en este artículo, ya es deber de cada lector, llegar hasta este lugar en algún momento de su vida:

Más sobre Las Momias de San Bernardo. (artículos periodísticos recomendados)


De San Bernardo, fue necesario devolvernos un tramo hacia Arbelaez, pero a mitad de camino, tomamos una vía que se desviaba hacia la derecha (Sentido Arbelaez-San Bernardo) con dirección al municipio de Pandi, en Cundinamarca aún. A pesar de tratarse de una vía sin pavimentar, nos encontramos con un camino bastante transitable y de fácil recorrido. Una vez más, los paisajes se presentaban hermosos y las montañas majestuosas, de hecho, es en este trayecto en donde el viajero podrá encontrarse en una vía surrealista, en donde la montaña domina por completo el paisaje, haciendo que en un momento, se encuentre a poco centímetros de un gigantesco abismo (no apto para personas con vértigo o acrofobia), pero repito, de una belleza increíble. 



Al llegar a Pandi, nos encontramos con un municipio tranquilo, algunos turistas, un clima muy agradable y una deliciosa comida llamada Fiambre, un plato típico de las zonas montañosas de clima templado del departamento de Cundinamarca, que consiste en una presa de gallina, arroz, plátano cocido, papá y yuca, todo sazonado envuelto en una hoja de plátano, donde también se sirve y por supuesto, se come. Imaginen ustedes el panorama: un clima cálido refrescado con una brisa suave, un parque principal de un municipio muy agradable, una comida típica y deliciosa y unas lugareños muy amables con el turista. Suena perfecto, no?






Pues bien, después de esta deliciosa y corta estadía, continuamos nuestro recorrido hacia el municipio de Icononzo, el primero que nos encontraríamos en otro departamento: salimos de Cundinamarca y entramos al Tolima.


Pero antes de continuar, es necesario hacer la referencia a uno de los sitios más mágicos que vimos durante todo el viaje: el Puente natural de Icononzo - Pandi, un sitio mágico que definitivamente, debería ser visitado y admirado por todos los colombianos. Se trata de una formación natural que fue labrada por el río Sumapaz (que separa a Cundinamarca del Tolima) y que permitió la formación de un puente natural, de piedra, sobre el cual se construyó uno para que sirviera para el tránsito de vehículos. Pero lo más bello del lugar, no es tanto el puente como tal, sino el cañón, estrecho y profundo que el agua ha marcado (sitio no apto para personas con vértigo o con acrofobia (2)). Este sitio es simplemente majestuoso. 

"Puente San José de Pandi Aunque muchos lo conocen como el Puente de Icononzo el verdadero nombre de este viaducto es Puente San José de Pandi. Se construyó en 1924 encima de unas rocas que se utilizaron hasta esta fecha como puente natural, el cual unía a los departamentos de Cundinamarca y Tolima. Según la leyenda estas piedras fueron trasladadas hasta este lugar por el Diablo.
El viaducto está ubicado sobre el río Sumapaz que en este sitio forma un cañón de aproximadamente 250 metros.
En la época de la violencia entre partidos, los conservadores cometieron muchos asesinatos allí. Retenían a los liberales de la zona, los montaban en volquetas y los arrojaban desde el puente al vacío."
Tomado de El Tiempo. 17 de julio de 1999
Después de esta parada, en los límites entre Tolima y Cundinamarca, nos dirigimos por la vía que de todo el trayecto, se encontraba en el peor estado: sin pavimento y con muy poco mantenimiento, lo que representa una verdadera lástima. El abandono de estos circuitos viales son solo una de las muchas muestras de la corrupción que tanto nos afecta a los colombianos. 

Sin embargo, todo esto fue rápidamente olvidado cuando llegamos a Icononzo, el primer pueblo que no econtramos en el Tolima y que se presenta acogedor, tranquilo, montañoso, cálido y rodeados de paisajes que parecen dibujado o mejor, esculpidos, a mano... Un parque principal agradable, con escaleras por todos lados, y con una tranquilidad que fácilmente envuelve al visitante. 

Al salir de Icononco, nos dirigimos hacia la población que da nombre al presente artículo, la muy conocida Melgar, llamada por algunos, el barrio caliente de Bogotá, por su cercanía a la capital y por la arraigada costumbre de los capitalinos, de visitarla cada fin de semana. 


Lastimosamente, al llegar a este municipio, cálido y agradable, solo lo encontramos como lo primero: cálido... porque muy poco agradable. Debido al puente festivo (lunes feriado), la capital mundial de las piscinas -como es reconocido-, estaba atiborrado de personas que apenas permitían la circulación y movilidad. 

Gracias, pero no.  



Después de esto, solamente el regreso por la vía nacional. Una carretera concesionada que se presenta en excelente estado. Después de un largo día de viaje, lleno de recuerdos imborrables, haríamos un solo trayecto directo a casa. 

A mis compañeros de viaje, mil gracias. A mis lectores, mil gracias más. 



martes, 21 de junio de 2016

La culpa es de Daneidy

"Eh Eh Eh Epa Colombia!" es el grito que ahora se repite por doquier (entendiendo por doquier: redes sociales y su extraña extensión hacia los medios de comunicación tradicionales). Pero más allá de la moda divertida de unos y de la rasgada de vestiduras de otros, quedan muchos elementos que nos permiten llegar a las mismas reflexiones de siempre:

El país se encuentra siempre dividido en regionalismos, que bien vistos, son saludables y divertidos, pero en su mayoría de casos, (como en el fútbol, por ejemplo) se traduce en un cruce incesante de insultos que nunca terminan... y que también nunca, presentan un solo argumento de peso que le dé validez.


Las modas virales vienen y van, aparecen, duran un rato y en un corto tiempo, desaparecen. Esa es la historia de la viralidad de contenidos gracias a la tecnologías. No es algo alarmante, ni trascendental sino apenas conyuntural.  Como dicen por ahí "esas cosas pasan". 

Sin embargo, aparecen, también como efecto de esos contenidos inocuos, un algo que llamaremos "Contraviral" que responde con fiereza argumentando razones intelectuales, sociales, culturales, etc. En pocas palabras, Mamertismo viral. Igual de inocuo al contenido viral pendejo que lo originó. 




Y así mismo, un grupo de mamerticos varios, siguen con ahínco estos contravirales haciendo que de la misma forma, y con una profundidad apenas aparente, se conviertan en el otro bando. Supuestamente más inteligente, pero igual de estéril. 

En este punto, recuerdo cómo, durante la Copa América Centenario, muchos montaban su voz de protesta a través de facebook, contra aquéllos a quienes les gusta el fútbol, culpando a su amor por este deporte, por todas las cosas malas que hay en el país. 

Como dice Calamardo en varios memes:


De hecho, pocas cosas en la vida unen tanto a las personas como el fútbol (y el deporte en general), tanto así que numerosos ejemplos en la historia presentan casos muy curiosos, de cómo este deporte puede lograr unir bandos contrarios. Por supuesto, en este caso, no hablaremos de los vándalos que se disfrazan de hinchas (eso sí que te hace menos inteligente).

Aún así, los colombianos (copiado del barrismo y regionalismo de otros países) nos las arreglamos para volvernos a distanciar, incluso en el momento en el que deberíamos no tener excusa para separarnos, como cuando juega la Selección Colombia (el fútbol es uno cuando la juega la Selección y es otro cuando juegan los clubes, ¿Verdad?). 

Y ¿a qué viene todo esto? Simplemente, el cuentico de Eh eh Epa Colombia, nació a partir de allí, del fútbol y sobre todo, del juego de la Selección. Pocas cosas nos mueve tanto en la red. 

Finalmente, la idea de este texto es: 

  


Ríete de las cosas que la vida te presenta. Ríete de Daneidy y su canto. Ríete del lamento mamerto. Ríete de la vida, pero tomándola en serio. Trabaja por ti y tu familia. Mira fútbol, juega fútbol y bromea fútbol. Y si quieres hacer algo por el país, muévete y hazlo (más que publicarlo). Lo demás son tonterías.

Y no te preocupes por Daneidy. Le pasará lo mismo que a Homero "Juego Perfecto " Simpson, solamente tendrá su cuarto de hora, y según mis cálculos, ya van como 10 minutos.




lunes, 28 de marzo de 2016

En moto hacia Villeta

Hace unos días, me aventuré en un paseo con mi moto, una scooter automática, y realicé un pequeño circuito en el centro del país, que recomiendo a través de este artículo. 


La ruta la inicié en Zipaquirá, y tomando hacia el sur, evité el tráfico de Chía, Cota y Siberia saliendo a través de los municipios de Tabio, Subachoque y El Rosal, con esto no solo se puede evitar al menos 30 minutos de recorrido sino también un peaje. Después del Rosal, llegué a la Autopista a Medellín, una carretera nacional concesionada que se encuentra en un excelente estado, además de su doble calzada). Sin embargo, siendo el destino el municipio de Villeta, preferí tomar una ruta que no conocía en moto, llegar a Facatativá y bajar por el municipio de Albán. Fue una excelente decisión. 

Después de atravesar Facatativá, la carretera (una sola calzada, excelente estado de pavimentación, tráfico pesado) empieza a descender entre montañas y pequeños puentes y túneles de ferrocarriles que otrora prestaron sus servicios a la capital y que hoy son solamente un bello elemento que complementa los paisajes de esta parte de Cundinamarca. Después de unos minutos y un leve aumento de la temperatura, llegué a Albán, un pequeño pueblo, tranquilo y no muy poblado, que al parecer, es ignorado por la inmensa mayoría de los que toman esta vía para llegar a Villeta o a los departamentos vecinos. Después de un pequeño recorrido por el municipio, tomé la antigua vía (la que tienen todos los pueblos que llegan al parque principal y que luego salen a la carretera nacional) y me dirigí hacia la siguiente parada: Sasaima. 

A mitad de camino, me encontré con la Ye, que dividía el camino hacia Guayabal de Siquima hacia la izquierda y Sasaima, a la derecha. En este punto, adquirí un nuevo compromiso conmigo mismo y con mi moto... por allí habremos de recorrer en una futura escapada.

Al llegar a Sasaima, el aumento en la temperatura ambiente es bastante más notable, y así mismo como en Albán, la carretera nacional se desvía para dar paso a un camino angosto, que lleva directamente al parque principal. Este sitio, acogedor y lleno de interesantes figuras en algo que parece barro (pero que no me atrevo a afirmarlo) que relatan en forma circular, la historia patria, desde el auge de las culturas aborígenes, la conquista, la independencia y todo enmarcado en la cultura campesina de esta región. Así mismo, este municipio cuenta con una muy buena oferta turística en hoteles, fincas, balnearios, etc. aunque para este viaje, no era ése el propósito. 


Después de salir de Sasaima, me dirigí hacia mi destino, Villeta, uno de los sitios más visitados por los capitalinos cuando buscan escapar del frío de la ciudad. 

Llegar a Villeta fue una sensación de victoria y alegría que solo conocen los que gustan de viajar y que además, tratan de disfrutar de lo poco y de lo simple. Villeta, con más población, turismo y comercio, se presenta con muchas formas y perspectivas, la influencia del turismo, su cercanía y clima, hacen de este pueblo un sitio muy visitado y por lo tanto, muy mezclado en aspectos culturales y económicos. Por supuesto que esto no es una excusa para no disfrutar una estadía, así fuera corta. 

El camino de regreso sería por la vía Autopista Medellín (Calle 80), que es la más transitada de este sector del departamento. En ese orden, el ascenso empieza al salir de Villeta y unirse a la autopista por un sistema de puentes y túneles que permiten llegar una doble calzada que hace disfrutar aún más el recorrido. Después de unos minutos y un peaje, se llega al municipio de La Vega, famoso por sus roscones resobados y su tradición panelera (en realidad, toda esta región es conocida por este producto). 

Por el camino que conduce hacia Bogotá, se encuentra un desvío (a mano izquierda si vas subiendo) que conduce a un pequeño pueblo llamado San Franciso de Sales, enclavado entre montañas y con la carretera que de este recorrido, tenía el peor estado, sin embargo, totalmente transitable en moto y aún más en carro). Al retomar la carretera hacia Bogotá, y en el puente que desvía hacia el Rosal, el camino de mi paseo volvió a unirse con el de la ida, de allí a casa fue otro paso. 



viernes, 31 de julio de 2015

El pueblo más lindo de Boyacá: Jenesano

De una extraña manera tuve la oportunidad de conocer uno de los pueblos más lindos de Boyacá (ya sé que se contrasta con el título de este artículo, pero al no tener una experiencia en todos los pueblos boyacenses, no me puedo unir al juicio que titula este relato). 


Resultó entonces que gracias a una recomendación rápida y poco profunda de un habitante del municipio, decidimos, con mi pareja, conocer esta población que según el mapa y la susodicha persona, no queda muy lejos de donde vivimos, y efectivamente, este municipio se encuentra a tan solo una hora y media de Bogotá, desviando de la vía que conduce a Tunja, unos cuanto kilómetros antes de llegar al Puente de Boyacá (destino obligado también!)

Al desviar de la carretera central (Bogotá-Tunja-costa atlántica), el paisaje cambia inmediatamente, una carretera en aceptable estado se adentra sinuosa entre montañas que dibujan las más caprichosas formas en los tonos de verdes y azules más disímiles. Hasta este punto, ya el paisaje hace que el viaje valga la pena. 

La carretera comienza a descender hacia el río Teatinos (famoso en las historias libertadoras) que es donde se unen las montañas, y el sitio donde se ubica la población. Este leve descenso geográfico, hace que haya un leve aumento en la temperatura, que hace la población tenga un clima agradable, que fluctúa entre lo templado y lo frío. 

A pesar de que llegamos en horas de la noche, la magia del parque principal del municipio nos envuelve en una atmósfera bohemia y tranquila, de suaves luces, pequeñas tiendas, cafés y bares que no irrumpen en la tranquilidad de un pequeño pueblo. Un pequeño recorrido a pie por su plaza y calles aledañas, impregnan a cualquiera de una tranquilidad poco fácil de encontrar en grandes ciudades. 

El Hotel que nos acogió es el Hotel Noncetá, (nombre derivado de la cultura indígena que pobló este lugar antiguamente). Un sitio acogedor y tranquilo que goza de todas las comodidades que un viajero no tan exigente puede esperar, incluso cuenta con el servicio de piscina, aunque le falta el de desayuno, lo que le resta algunos puntos. 

Durante el día, y si el clima lo permite, caminar por sus calles, senderos rurales, puentes característicos (los Enamorados y los Recuerdos de Ella), o simplemente disfrutar de un rato en la piscina, son un buen plan para un fin de semana relajante. 

Un sitio lindo para conocer y descansar. Recomendado. 

jueves, 29 de enero de 2015

El Santísimo de Santander ¿Despilfarro o inversión?


Como megaobra de ingeniería se estrena este año en Floridablanca, Santander, una monumental imagen de un Cristo que adorna uno de los cerros de esta región. Se dice que es más alta que el famosísimo Cristo Redentor de Rio de Janeiro, pero así como todo, se han generado muchas discusiones y controversias a propósito del uso de 43.000 millones de pesos, no solo para la imagen, sino también para el ecoparque que lo rodea.

Este asunto (como muchos otros por el estilo) me recuerda la negativa de Belisario Betancur a realizar el Mundial de fútbol en el 86, prometiendo a cambio salud y educación, hospitales y colegios, que aún hoy, no se sabe con certeza cuáles son o dónde están ubicados. Es cierto que la realización de un evento de este tamaño requiere una inversión igualmente enorme, pero cuáles son los beneficios? ¿Qué recibió México a cambio de organizar el Mundial? Es importante reconocer que la economía de México no era muy diferente a la colombiana por aquél entonces. Lo que también es cierto, es que hoy Colombia se quedó sin el pan y sin el pedazo, sin el mundial y sin hospitales/colegios. Una gran oportunidad que nunca sabremos cómo hubiera beneficiado al país. 

Ahora, estos 43 mil millones de pesos, que por supuesto son del erario, disgustan a gran cantidad de (mamert...) colombianos, que ven una inversión perdida en un sitio turístico en vez de subsidiar transporte masivo a grupos de población menos favorecidos. ¿Cuál es entonces el papel de la industria turística en Colombia? ¿Cuáles son sus beneficios? Debemos mirar más allá de nuestro futuro inmediato, y reconocer que en un campo de acción como el turismo, las posibilidades son infinitas. ¿Qué ha ganado Rio con su monumental imagen? (Que tampoco fue gratis). 

Esto es que lo ha entendido el departamento de Santander desde hace un par de décadas, y hoy se proyecta como la meca del turismo en el ámbito nacional: PANACHI, deportes extremos, arquitectura e historia, Acuaparque, etc. 

El turismo es y será la industria del futuro.