martes, 24 de diciembre de 2019

¿Noche Buena o Navidad?

Siempre hemos visto como los calendarios marcan como festivo en rojo el día 25 de diciembre, y se ha reconocido siempre esta fecha como el día de Navidad; sin embargo, de una forma particular en Colombia y en la mayoría de países latinoamericanos, se entiende la navidad como la noche del 24 de diciembre, y en cambio, el 25, es el día del calentao (calentar y comer los alimentos que hayan sobrado del día anterior), que no por esto es menos especial. Este día, mucha gente no se viste como lo hizo el día anterior, no organiza grandes eventos (más allá de un asado de desenguayabe -barbacoa de resaca-), o dormir la mayor parte del día.  


¿Entonces por qué celebramos más la noche buena y no tanto la navidad? 

Podría compararse con llamar a la media noche, a un amigo cumpleañero, pero olvidarlo el resto del día. Son definitivamente, cuestiones culturales, que por lo mismo culturales son totalmente válidas. 

Alumbrado navideño en Cali, Valle del Cauca.
Fuente propia
Una buena respuesta a la pregunta anterior es el clima. La noche buena gringa es mayormente fría en buena parte de Estados Unidos, lo que hace que la gente prefiera quedarse en casa, más bien abrigado y quieto, mientras que el Caribe y el hemisferio sur se encuentra en verano, con buen clima incluso en la noche (en la mayoría de lugares aunque no donde yo vivo). Así, es más probable que los gringos quieran salir el día 25, con luz del día y unos cuantos grados más en el termostato. 

Una de la comidas típicas colombianas para Navidad: la lechona.
 Tomada de: http://www.somosmass99.com.mx/a-que-sabe-la-navidad-en-latinoamerica/
Nuestra navidad, siendo una mezcla de costumbres caribeñas (como la música, la comida y la celebración nocturna) con costumbres gringas que nos llegan por la publicidad y el cine (el Papá Noel que ahora se llama Santa en casi todos los países, los adornos y las luces menos coloridas y más doradas o blancas, etc.) es una celebración especial, sin duda, y así como lo es nuestra mezcla de razas, es lo que nos hace especiales como latinoamericanos. 



Muy variadas, y sin embargo, con mucha relación entre sí. Las comidas típicas lationamericanas.
Tomado de: https://www.pictoline.com/1320-que-comemos-los-latinoamericanos-en-nochebuena/

viernes, 20 de diciembre de 2019

A solas con el gigante

Reto Colombia

Es uno de los nombres más conocidos en el país. El Río Grande de la Magdalena ha estado ligado a la historia y al desarrollo del país, desde mucho antes de la conquista. Hoy, el río Magdalena es un referente geográfico y cultural.

En El Hombre de las Leyes - Reto Colombia, me encontraba en deuda de hacer un artículo sobre éste, uno de mis sitios favoritos en el país, que en términos generales, abarcaría un cuarto de país, no solamente por la distancia que recorre - los casi nada 1540 kms- sino por la extensión de su cuenca hidrográfica que de acuerdo con datos oficiales, es de 257.438 km².

En términos sencillos, la cuenca hidrográfica de un río es todo el territorio que de alguna forma, le vierte agua a su cauce. Por ejemplo, toda el agua que se produce en la capital y que recoge el río Bogotá, y que luego se une al Magdalena en Ricaurte, Cundinamarca, hace que Bogotá sea parte de la cuenca hidrográfica del Magdalena... ¿Tremendo, no?

Cuenca hidrográfica del Rio Magdalena
Tomada de http://magdalenaextremo.blogspot.com/

Así mismo, el río toca a 18 departamentos y en su mayor parte, se convierte en un límite natural entre estos. Eso habla no solamente de su importancia geográfica sino también política y administrativa. Sin embargo, uno de los aspectos que más me fascinan del río, es su condición social y cultural con todo lo que incluye: gastronomía, industria, comercio, historia y por supuesto, turismo.

Algunos datos

Nace en el Huila, en el páramo de las papas ubicado en el Macizo Colombiano, la estrella fluvial mas importante del país. -Una estrella fluvial es un sitio en donde nacen muchos rios. Esta sola definición habla de su importancia.

Estrecho del Magdalena. San José de Isnos, Huila. Fuente Propia. 
Tuve la oportunidad de conocer el Estrecho del Magdalena en el año 2010, mide 2.20 metros y su fuerza hace que el respeto por este hermoso monstruo aumente. Como dato antagónico, en Plato, Magdalena, su ancho es de 1073 metros -Sí, más de un kilómetro de ancho. Haga usted cuentas de aproximadamente 10 cuadras en su barrio.- Así de hermoso, así de único, así de respetable.

Son muchas las veces en las que me he reunido con el Río, como quien visita a un familiar, con ganas de verlo y de escucharlo, de hablar con él, y es precisamente este afecto filial el que heredé del lado materno, de una familia profundamente tolimense y con un centenar de historias en donde el gigante era protagonista.

Gracias a este enorme afecto que me despierta, muchas de las rutas y circuitos de Reto Colombia llevan a sus riveras. Lo recuerdo muy especialmente en rutas a La Dorada y Norcasia (Caldas), en la Ruta Mutis (Publicada en varios artículos en este blog), Guaduas-Honda, en recorrido histórico y paisajístico,  y mas recientemente en la ruta a los municipios de Nariño, Guataquí y Jerusalén, de donde nace el título del presente artículo.

Carretera que conduce a San Juan de Rioseco, Cundinamarca. Al fondo, el valle del rio Magdalena.
Fuente Propia.

Mi compañera de viajes, atravesando el Magdalena en Ferry, entre Beltrán y Ambalema.
Fuente propia.  

Desembarcada en Ambalema, en su primer viaje fluvial.
Fuente propia.

Vista desde el embarcadero sobre el Río, en Honda, Tolima. 
Fuente propia.

El valle del Magdalena desde el Mirador de Piedra Capira, en Guaduas, Cundinamarca.
Fuente propia.

Vista entre Flandes, Tolima y Giradot, Cundinamarca.
Fuente propia.

Los restaurantes flotantes en las riveras del rio, en Flandes, Tolima.
Fuente propia.

Panorámica en el puente de la variante de Girardot.
Fuente propia. 

Panorámica en el embalse de Betania, sur del Huila.
Fuente propia. 

A solas con el gigante. Vía Girardot - Nariño, Cundinamarca.
Fuente propia.


En la vía que conduce de Girardot a Nariño, en Cundinamarca, se puede disfrutar de una perspectiva diferente del río Magdalena: es una carretera que no es tan transitada, en excelente estado (vía concesionada) y además, que sigue la margen del río. Es un sitio hermoso, que permite vistas igualmente preciosas del rio y de sus lomas circundantes, un momento perfecto para sentir la majestuosidad de la naturaleza, a solas con el gigante.

Como recomendación final, cuando visites cualquier pueblo o corregimiento cercano al rio Magdalena, te recomiendo enormemente, probar el viudo de capaz. Se trata de un cocido de pescado (generalmente Capaz o Bocachico), acompañado de papa, yuca, plátano y el colombianísimo hogao: un guiso de cebolla, tomates y otras especias.

Un abrazo fluvial.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Constructivismo: ¿epistemología más que educación?



De acuerdo con Delval (2001), el constructivismo se ha convertido en una moda que llega a ser justificada por la gran mayoría de las instituciones educativas, pero que muy pocas llegan a entender en realidad. A partir de un detallado análisis, Delval presenta al constructivismo como una corriente epistemológica y no como una metodología pedagógica, lo que presenta grandes diferencias.

La imagen corresponde al constructivismo ruso, un movimiento especialmente dedicado al arte y a la arquitectura.
Tomada de: https://www.disup.com/clasicos-el-constructivismo-ruso/

En este sentido, es Piaget (1979), quien se define como preocupado por el origen del conocimiento: “el problema del conocimiento y de su origen, cómo conocemos y cómo pasamos de estados de conocimiento de menor validez a estados de conocimiento de mayor validez.” (Capítulo 5: El enfoque constructivista de Piaget)

Esta misma postura es apoyada por Barreto y otros (2006), al afirmar que el constructivismo es un conjunto de posturas de tipo epistemológico, y que como teoría educativa, puede llegar a ser verdaderamente polémico.

Así mismo, es válido entrar a discutir sobre la verdadera forma en como se construye (o adquiere) el conocimiento, ya que en este ámbito, bien podemos encontrar al conductismo, aparentemente enfrentado a los principios del constructivismo. De acuerdo con Delval (2001), el conductismo podría explicar la forma en la que se adquieren algunos hábitos (especialmente operativos), pero no podría explicar cómo funciona el cerebro de acuerdo a las edades, a la abstracción, etc, lo que sí podría tomarse como un modelo pedagógico. 

Aspectos ampliamente discutidos en las aulas de formación de docentes, y que siguen dando de qué hablar. 

 Referencias
Barreto, y otros. (2006) Límites del constructivismo pedagógico. En la revista: Educador y Educadores, No. 1 Vol. 9. Universidad de La Sabana.a
Delval, Juan, Hoy todos son constructivistas. Educere [en linea] 2001, 5 (octubre-diciembre) : [Fecha de consulta: 5 de abril de 2019] Disponible en: ISSN 1316-4910
Piaget (1979) Capítulo 5: El enfoque constructivista de Piaget- (No más datos disponibles)

jueves, 5 de diciembre de 2019

Bonanza cauchera: genocidio amazónico

"¿Cómo hablar de la bonanza cauchera, la que a comienzos del siglo XX se extendió por Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela, sin mencionar a José Eustasio Rivera?"

Así inicia el relato número 9 del Especial Memoria de la Revista Arcadia, publicado en 2014, que habla sobre uno de los genocidios -también llamado etnocidio- más grandes y tal vez menos documentados ocurridos en suelos de la Amazonia peruana y colombiana.

Hablar de bonanza cauchera es tomar un término económico de un período histórico difícil en términos sociales en Colombia -Si es que no toda la historia colombiana ha sido un gran y difícil período histórico en términos sociales-, pero ignorando que bajo esta bonanza se esconde un montón de relatos de crueldad y tortura que también se ha conocido como esclavitud del siglo XX. 

Tomada de https://www.portafolio.co/tendencias/casa-arana-interior-crimenes-perduran-137812
Hoy, la tristemente célebre Casa Arana es un colegio indígena que además, sirve de punto de encuentro a varios grupos indígenas que conmemoran esta tragedia, la tragedia de las caucherías, ya que esta edificación de principios de siglo XX fue uno de los centros de recolección del caucho. Allí, era comercializado y exportado a Europa, en donde se usaba para una variedad de objetos: neumáticos, zepelines, objetos médicos, etc. 

Sin embargo, a pesar de la bonanza económica que esto podría traer, personajes oscuros como Julio César Arana del Águila, a quien obviamente debe su nombre la mencionada casa, se encargó de enriquecerse de la explotación del caucho a costas de torturas, esclavitud y vejaciones de todo tipo hacia la población indígena de al menos 5 tribus diferentes. 
Tomada de BBC Mundo

Arana, para el desarrollo de su actividad, trajo a personas de raza negra, de Barbados (gracias a la cooperación inicial del gobierno Británico y sus colonias), que le ayudaban a "mantener y controlar" a los indígenas. 

Fuentes hablan de 30.000 indígenas muertos, otros dicen que 40.000 y según los relatos de los propios afectados, se dice que pueden llegar a 100.000 entre indígenas colombianos, peruanos, brasileños y ecuatorianos. 

En 1907, gracias a Walter Hardenburg, quien visitó la zona y relató las atrocidades que allí sucedían, el diario británico The Truth desató el escándalo internacional, obligando de cierta forma, a que el gobierno británico encargara a Casement, cónsul en Manaos, de la investigación sobre lo que acontecía al interior de la selva amazónica. 

El cónsul recogió relatos de las violaciones, asesinatos, mutilaciones, y muchas atrocidades más que allí sucedían y fueron enviados a las autoridades peruanas de entonces. Se produjeron algunas capturas, pero todas de bajo perfil. Muchos años después, el auge del caucho cesó y Arana, dedicado ya a la política, muere en Lima sin haber pagado por tantas historias de horror. 

¿Por qué se conmemoran este tipo de historias? De acuerdo con las comunidades indígenas que se reúnen periódicamente en la Casa Arana, se trata de no olvidar y de usar la experiencia para buscar un mejor futuro.

Hablemos de Literatura

He llegado a toda esta historia gracias a la reciente lectura de La Vorágine, de José Eustacio Rivera, escritor colombiano, que denunció estas historias en 1924 - Cuando Arana aún vivía-, y que se convierte en un emocionante relato que narra la historia de Arturo Cova en estos territorios (No más espoilers ya que debe ser una lectura recomendada y obligatoria en Latinoamérica). 

Hay una novela escrita por el venezolano Romulo Gallegos, llamada Canaima, que a pesar de que no se trata del Caucho, sí habla de la cotidianidad de la vida en la selva, en la explotación de recursos y el caciquismo y caudillismo, que sin duda, nos recuerda enormemente el caso de las caucherías y de la historia narrada 8 años antes por Rivera (Canaima fue publicada en 1935).

Mucho más recientemente, el Nóbel de Literatura, Mario Vargas Llosa, publicó su novela El sueño del Celta que narra la historia de Roger Casement, cónsul británico en Manaos, y quien se convirtió en uno de los denunciantes de Arana. 

Debido a la poca difusión y el poco conocimiento que tienen las nuevas generaciones sobre las tristes historias de la tragedia de las caucherías, el Centro Nacional de Memoria Histórica preparó en dos tomos un informe muy completo, compuesto de narraciones, relatos, mapas, e investigaciones, llamado Putumayo: La vorágine de las caucherías. Memoria y Testimonio, que usted, amable lector, puede descargar y leer libremente de los siguientes enlaces: 

Tomo 1:

Tomo 2:

Recuerden, quien no conoce su historia, está condenado a repetirla.

Un abrazo.

Fuentes:

https://www.revistaarcadia.com/impresa/especial/articulo/nueve-la-casa-arana-la-chorrera-amazonas/39012



jueves, 28 de noviembre de 2019

El rugido del Guerrero

Reto Colombia: pueblo a pueblo

Nemocón, Cundinamarca. 

A 45 Kms de Bogotá DC. Su nombre significa "Lamento o Rugido del Guerrero" Hermoso pueblo colonial, de clima frío y famoso por su Mina de Sal y su gastronomía.

Fuente propia

En la plaza principal del municipio, se puede visitar el Museo de la Sal (más antiguo que La Mina) que presenta dioramas y maquetas sobre el proceso de extracción de este mineral, desde las épocas indígenas y coloniales.  Es una linda casona colonial con bellos jardines. 

Fuente propia.

Sin embargo, la atracción principal de este municipio es La Mina. Un sitio maravilloso adecuado en una antigua mina de extracción salina, con varios atractivos interiores, como la Cascada de sal, pozo de los deseos, y el escenario de grabación de la película Los 33 -sobre la historia de los mineros chilenos que quedaron atrapados, por allá en Copiapó, Chile, en 2010-.  

Tomada de Tripadvisor. 

Finalmente, si estás en Bogotá o alrededores de vista o de residencia, Nemocón es un sitio obligado para visitar.

Un abrazo salinero. 

jueves, 21 de noviembre de 2019

Fortalezas y limitaciones de "La Escuela Nueva"


La primera gran fortaleza de la Escuela Nueva es definitivamente la posibilidad de hacerse real en los diferentes contextos sociales del país. Es decir, llevar a cabo una verdadera relación de la educación con los medios y necesidades de los estudiantes.

Otro de los pilares de la Escuela Nueva es el aprendizaje basado en la experiencia, con lo que los estudiantes ven su desarrollo a través de la práctica, del contacto y no necesariamente de teorías o conceptos memorizados.

Esto da un nuevo aire a la tradicional concepción de transmisión de conocimientos, y llevar a la educación a un practicismo y realidad que puede palparse en las habilidades y competencias que los estudiantes puedan desarrollar. Así mismo, es inevitable pensar en una constante relación con otros ámbitos de la vida y la sociedad, como la democracia, la especialización del trabajo, la economía, etc.

Para la presente intervención, me parece importante tomar los principios de Filho (1964, citado en Narvaez, 2006) en cuanto que la Escuela Nueva respeta la personalidad y libertad del estudiante, comprende la importancia funcional de la educación individual y social, así como del aprendizaje simbólico en situaciones de vida social y reconoce las diferencias de cada individuo respecto a su entorno.

Dentro de estos principios, es muy importante resaltar el enfoque que hacia la libertad se toma en la Escuela Nueva, y en particular, desde métodos como el Montessori. Es, precisamente en la libertad, en donde se busca una verdadera diferencia entre la educación tradicional, que solamente adapta al estudiante, y la escuela nueva, que busca su expansión en términos de desarrollo personal, social y profesional.

Dentro de las posibles falencias se puede encontrar que los espacios físicos y la capacitación del cuerpo docente en algunas regiones rurales, puede no ser la adecuada y puede no permitir el correcto desarrollo de esta forma de enseñanza.

¿Qué puede pasar en Colombia?

Aunque el artículo que se presenta es de ya hace unos años, la realidad del país dista poco de lo aquí presentado. Uno de los puntos que cabe la pena resaltar es el de la imposibilidad de contar con todos los espacios físicos, bien dotados y en buenas condiciones, para que la Escuela Nueva pueda ser una realidad, sin embargo, es evidente que estas escuelas presentan mejores condiciones generales que las escuelas tradicionales.
Así mismo, dado que la Escuela Nueva reconoce las necesidades de las comunidades, especialmente campesinas y rurales, que deben parar sus estudios en tiempos de siembra o cosecha, es válido traer a colación el índice de población rural en Colombia:
“Sin embargo, Colombia sigue siendo un país muy rural. Más del 30% de su población reside lejos de las grandes ciudades, en el campo, y es dependiente en su mayoría de economías relacionadas con el sector primario. Los municipios rurales, además, ocupan la vasta mayoría de la superficie del país.” (Tomado del Blog: Magnet. Recuperado de https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/la-brecha-entre-la-colombia-rural-y-urbana-explicada-a-traves-de-9-graficos)

Por lo tanto, es válido afirmar que un proyecto educativo de Escuela Nueva en los ambientes rurales del país, tiene una gran importancia para el desarrollo de sectores que tradicionalmente se han visto afectados por conflictos armados y abandono estatal, a pesar de ser esenciales para el desarrollo económico de las grandes ciudades.

Referencias
Filho, L. (1964) Introducción al estudio de la Escuela Nueva. Buenos Aires: Editorial Kapelusz.
Narvaez, E. (2006) Una mirada a la Escuela Nueva. Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela.

jueves, 18 de octubre de 2018

Entre el intenso calor y la historia

¿La Ruta Mutis, la del Tabaco o la del Río Grande? Parte 4



Al norte del Tolima se dibuja una población llena de historia, como tantas otras de esta Ruta, y llena de turismo, también como tantas otras de la región. Hemos llegado a San Sebastián de Mariquita, Tolima. 

Esta población, además de compartir muchos espacios de recreo para los turistas, -además por estar casi equidistante entre la capital departamental, Ibagué, y la capital de la república, Bogotá-, tiene también varios atractivos naturales e históricos, que valen la pena ser visitados, admirados y preservados. 

Mariquita, cuyo nombre se ha prestado desde hace décadas para chistes sosos en ambientes escolares y familiares, tiene una temperatura promedio de 28 grados, por lo que una de las mejores formas de recorrerla, es definitivamente, una motocicleta. 


Esta ciudad en crecimiento cuenta con sitios de reconocida historia, para todos aquéllos a quienes más que el plan piscina, también le llama la atención el plan trascendente. Entre ellos, uno de los primeros sitios a visitar es la Casa de la Moneda, que actualmente es un museo muy interesante, en donde se dice que a pesar de su nombre, allí nunca se acuñó moneda sino que se fundieron los metales preciosos, como el oro, para su envío a la madre patria... (y todavía se quieren llevar el tesoro del San José...). En este mismo lugar, hay algunos túneles que alimentan la leyenda de una amplia red subterránea que unía a Falan con Mariquita y Honda, y que servía de escape a los indígenas en el período colonial.


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Por otro lado, y solamente por motivos históricos, se recomienda visitar los sitios de referencia al fundador de Bogotá, el cruel Gonzalo Jiménez de Quesada, quien vivió en esta población tolimense los últimos años de su vida, y en donde se conservaron sus restos durante muchos años. Allí, es posible visitar la estatua de su cadáver (suena raro, pero así es. Es una estatua de él, yaciendo en una cama fúnebre) y que está ubicada en la base del campanario de la Iglesia de San Sebastián. 








Iglesia de San Sebastián: fuente propia

Foto tomada de http://www.uff.travel/informacion-local/mariquita/atractivos-turisticos

Mariquita tiene muchos otros lugares para conocer, de hecho, es una de las poblaciones con mayores atractivos para los amantes de la historia, la naturaleza y la mezcla de estas dos, que mágicamente se unen en uno de los proyectos más grandes y ambiciosos llevados a cabo en nuestra tierra: la Expedición Botánica (de la que hemos hablado en otras publicaciones previamente). Respecto a esta expedición, en Mariquita se pueden visitar la Casa de la Expedición Botánica, La Casa de los Pintores (donde se hospedaron y trabajaron los que le hicieron los dibujos de los hallazgos a Mutis) y el Bosque, aledaño a la población, y que fue punto de partida e inspiración. 

Y, tal vez uno de los más emblemáticos lugares para visitar aquí, es la Ermita. Una hermosa edificación religiosa del sigo XVI, de cuando La Corona imponía su religión y creencias, y dejaba, entre otras cosas, arquitectura digna de admiración. 





La Ermita, Mariquita, Tolima. Fuente propia.

¿Hacen falta más razones para invitar al lector a visitar a esta ciudad? No hay problema, hay aún muchas cosas por descubrir y explorar en San Sebastián de Mariquita.


CACH

¿Noche Buena o Navidad?

Siempre hemos visto como los calendarios marcan como festivo en rojo el día 25 de diciembre, y se ha reconocido siempre esta fecha como el ...