miércoles, 12 de agosto de 2020

Sputnik... la nueva carrera espacial

En tiempos de pandemia, cuando el mundo se detuvo ante uno de esos hechos históricos que quedarán reseñados en los libros y permanecerá en el recuerdo colectivo de varias generaciones,  Rusia se convirtió en el primer país en oficializar una vacuna contra el Covid-19 -seguramente la palabra más escrita y más buscada en internet durante el 2020-. 


Este hecho tiene varios detalles que resultan a todas luces interesantes:

Uno de ellos, es el hecho de reconocer que la polarización no es solamente en nuestro país, sino que es un fenómeno de la humanidad desde los tiempos más remotos. No quiero, por supuesto, justificar el odio bipartito, sino más bien, establecer algunos paralelos, como por ejemplo, ver que una vacuna producida en Rusia, genera rechazo en algunas ideologías de "occidente" -Nótense las comillas-, y esto, indefectiblemente, nos lleva a recordar a la famosísima Guerra Fría -Que contrario a lo que pensaba Penny, en The Big Bang Theory, no se llama así porque hubiera ocurrido en invierno-. 

En ese entonces, el mundo estaba dividido en tres grandes bloques: La Unión Soviética y sus aliados, Los Estados Unidos y sus aliados, y aquel extraño movimiento que increíblemente aún sigue vigente, llamado el Bloque de países no alineados, que a pesar de coincidir en algunos aspectos con alguno de los dos grandes bloques mencionados, trataba de mantener su neutralidad en ese oscuro asunto.   

Respecto a esta guerra, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, se enfrascaron en varias carreras, tales como la armamentista -crisis de los mísiles, Cuba, etc.- y la carrera espacial, que traemos hoy a colación en este artículo y que le permitió al bloque comunista, poner el primer satélite artificial en órbita, por allá en 1956, el Sputnik, del tamaño de una bola de baloncesto.  

Lo que el Sputnik generó en su momento, fue el avance inmenso de la Unión Soviética en la carrera espacial, el desespero de los Estados Unidos al quedarse rezagado, además de la histeria colectiva por lo que podría representar el alcance soviético en cuestiones geográficas. 

Apenas 5 años y millones de dólares después, la URSS pondría a Yuri Gagarin, a bordo del Volstok, como el primer hombre en observar a la tierra desde fuera de la atmósfera, es decir, el primer ser humano en el espacio. De nuevo, la URSS ampliaba su ventaja.
 
Nueve años después, en 1969, Estados Unidos, con la misión Apollo 11, puso a Neil Armstrong en la Luna. Con su bandera estadounidense en la superficie selenita y su nave cargada de teorías conspirativas, USA se declaraba ganador de la carrera espacial.

Hoy, El Sputnik V (leído "Sputnik be" por una periodista de Caracol Noticias) se convierte en el primer satélite inmunitario en la carrera contra la pandemia, y por supuesto, no ha estado libre de críticas: las fases y los estudios iniciales no han sido publicados por Rusia; al parecer, no se cumplieron las 4 fases que la OMS recomienda y que otros países/laboratorios parecen estar cumpliendo, etc. 

Rusia, innegablemente, quiso responder con su vacuna antes que otros países, sin embargo, esta corta historia de la carrera espacial que hoy reseñamos escuetamente, nos puede indicar que no por ser el primero en poner en órbita su satélite, se convertirá en el ganador de esta nueva carrera. -Por supuesto, para el resto del mundo, importa muy poco de dónde venga la vacuna definitiva siempre y cuando sea efectiva y no tenga efectos secundarios adversos. 



A propósito, y solo por claridad, el enfrentamiento de la actual Federación Rusa con Estados Unidos, no obedece a que la primera sea una nación comunista (ni siquiera socialista), ni política ni económicamente; sin embargo, los fantasmas del ego de las otrora naciones más poderosas del mundo, nos seguirá acompañando por varios años. 

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¿Comentarios? Claro, éste es el espacio.

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